lunes, 23 de julio de 2012

CAPITULO III, 12 DE JULIO 2012 MARCHA CONTRA LEY HINZPETER


CAPITULO III
12 DE JULIO, MARCHA CONTRA LEY HINZPETER: PERDAMOS EL MIEDO

A veces me pregunto si las personas son estúpidas por el hecho de hacer estupideces. Por ejemplo el gobierno actual (año 2012) ha hecho muchas estupideces, lo que no los hace estúpidos precisamente por que han logrado mantener el régimen instaurado por Pinochet durante 40 años, se podría decir entonces que son muy inteligentes y a la vez algo estúpidos. En cambio en la concertación, se podría decir que durante sus 20 años de gobierno fueron estúpidos, pero inteligentemente entregados  al sistema, pero digamos que no fueron muy eficientes en su gestión. Y así en todo orden de cosas, también en la cotidianidad o en las relaciones con las personas se da la misma dinámica. Lo otro es pensar que el gobierno hace estupideces por que no les interesa hacer las cosas mejor, y prometerán y compraran a la gente a la hora de la reelección, o levantarán a algún caudillo, cosa que ya están haciendo por que en Chile la gente vota por personas no por proyectos, ya sea que éstos no existen – lo que no quiere decir que no puedan ser construidos-, o nada que tenga olor a nuevo al menos. En fin, estúpidos o brillantes, siempre se las arreglan para arrebatarnos lo que es nuestro.
Ahora pareciera estar yo haciendo algo estúpido: discutir con una máquina que no me permite conectarme a internet, aun no diagnostico por qué. Eso parece estúpido, pero necesario por que los seres humanos nos hemos hecho dependientes de los objetos y el dinero, lamentablemente, aunque hace dos días que no me conecto a internet, no ha sido por que no quiera, sino que aunque siempre se ha dicho – y es absolutamente verdad – que las mujeres hacemos más de una cosa a la vez- lo está absolutamente probado y deja de ser una presunción, en el lenguaje del derecho diríamos que es una “presunción de derecho”, es decir, no admite prueba en contrario.
Estos últimos días las niñas y yo hemos pasado mucho tiempo juntas por que están de vacaciones de invierno, lo que implica hacer muchos malabares para poder incluso trabajar, hay cosas en las que no se las puede incluir - por desgracia-, pero hemos ido al teatro, al cine, a bibliotecas, al persa, etc, pero aunque ellas lo desean no a las protestas, aun no están en edad para ello.
Hoy, y no por primera vez me tocaba filmar sola, Carlos debía hacer clases en la universidad por que la marcha no autorizada por la Intendencia, contra el proyecto de ley “Hinzpeter” estaba convocada a las 18:30 horas. En principio, un compañero y buen amigo de la Universidad Peter, iría conmigo, pero a última hora inventó que se confundió con la hora y no sé qué. Lo que significaría que seríamos yo y mi cámara. Me hice una credencial de la organización con mi nombre que decía que soy egresada de derecho, envuelta en un plástico y amarrada a mi parca con un elástico de billetes, era patética realmente, pero credencial al fin y al cabo, una mujer filmando sola en estos tiempos no es de lo más seguro. Aun así aunque me puse algo nerviosa, decidí asistir de todas formas.
Tomamos con Carlos la línea uno del metro y me baje en el Metro Universidad de Chile, con destino a Ahumada con la Alameda. Siempre me pongo un poco nerviosa al principio, y luego cuando comienza la represión, pero en el momento ésta se pone dura se me quitan los nervios y se me olvida todo, soy como un actor con pánico escénico que cuando se percata que su escena va perfectamente se concentra en su personaje y todo sale de maravilla.
Esta no sería una marcha multitudinaria por que fue convocada sólo por un pequeño sector que incluso desconozco y parece no haber conciencia aun de lo que significaría si este proyecto de ley se promulgara, pero hubo unas cinco mil personas o algo así, lo que no está mal. Como por primera vez usé credencial se me acercaron algunas personas de otros medios y gente común y corriente a hacerme preguntas sobre el proyecto de ley, lo que me hizo percatarme de que en general las personas piensan que ésta es sólo una ley “anticapuchas”, lo que ya es malo y no saben que crea delitos inadmisibles en cualquier país que se jacte de ser democrático, son nuevos delitos que se agregarían al código penal que tendrían a mi juicio la calidad de antónimos a ésta.
La protesta no tardó en comenzar y en cuanto nos tomamos la Alameda, llegó inmediatamente el guanaco y nos dispersó a todos temporalmente, lo que hizo que se produjeran diversos focos de protesta y barricadas en distintas esquinas. Los pacos, con sus nuevas tácticas represivas, provenientes seguramente de la base norteamericana recientemente instalada en Chile, hecho que no fue mencionado casi por ningún medio de prensa, salvo el “Ciudadano”, y no sé si ellos mismos relatan que la “Escuela de las Américas” venía a entrenar a la policía de fuerzas especiales chilenas, pero que se supone que no es así y que la ONU realiza ciertas funciones –no sé cuales- o esa es la versión oficial supuestamente. En todo caso la información es poca y confusa. Bueno, entre estas nuevas tácticas, últimamente nos atacan literalmente con sus motocicletas, es decir, lo hacen los denominados popularmente “ninyas”, nos tratan de atropellar, dispersar y si no les resulta nos lanzan bombas lacrimógenas. Con eso me encontré cuando me dirigía a la intersección de las calles Santa Rosa con la Alameda, decían que habían unas barricadas, pero no alcancé a llegar allá por que estaban haciendo otra muy pequeña en una calle peatonal al oriente de San Ignacio. Nosotros a un costado, la pobre barricadita diminuta al medio, un perro vago ladrándole y ellos (los pacos ninyas) al frente rugiendo sus motores con unas treinta y cinco motos sobre la vereda – parece que en la Escuela de carabineros nadie les enseñó a respetar la ley del tránsito, y algo tan básico como que los vehículos van por la calle y los peatones por la vereda-  Bueno, como decía, ellos hacían rugir sus motores fuertemente y nosotros gritábamos nuestras consignas, pero como éramos simples peatones desarmados todos arrancaron cuando vieron que ellos estaban decididos atropellarnos con sus vehículos motorizados, pasaron por al lado de la barricada y el perro y nos tiraron una bomba lacrimógena de recuerdo. En ese momento un joven con espíritu de héroe o por lo menos eso pensó en ese minuto, la pateó, pero en sentido contrario al viento lo que nos hizo arrancar más lejos de lo planificado (si la pateaba para el otro lado, el gas lacrimógeno le llegaba a los pacos y no a los manifestantes). Yo no quise después ponerlo en nuestro video por que fue realmente estúpido lo que hizo y todos lo abucharon.  En ese momento se me acercó una compañera de unos treinta y siete años, baja, con una melena oscura:
-          Sandra- exclamó
-          ¿si? – yo nunca la había visto, de eso estaba segura
-          ¿Eres tú verdad?
-          Sí, pero de donde te conozco
-          Mi nombre es Claudia Gómez, somos amigas de Facebook. Me encanta el trabajo que haces, sus videos son muy buenos y yo le mostré a mis alumnos en el colegio tu video donde explicas la Ley Hinzpeter y lo analizamos en clases.
-          ¿de verdad?, nunca nadie me había reconocido y mucho menos utilizado nuestro material para esos fines. Me haz hecho muy feliz con lo que me dijiste, me dan más ganas de luchar cuando el cansancio y el sistema te consume.
-          Si quieres te puedo acompañar ahora, para que no estés sola.
Parece que se notaba demasiado que no tenía asistente de cámara. Confieso que al principio me dio algo de desconfianza, pensando que se podría tratar de una infiltrada,- sabemos que en estos momentos los organismos de inteligencia funcionan a toda máquina- y no de una compañera bien intencionada. Por eso tomé mis resguardos, y ella seguramente presintió mis aprensiones me dio toda la información que requerí y más, al rato se acercó a saludar a las mismas compañeras de las organizaciones de Derechos Humanos que conozco, y mi marido me comentó que la ubicaba. Finalmente, por esas cosas de la vida resultó ser mi salvación ese arriesgado día, o más bien dicho noche.
Al poco rato los pacos motociclistas  volvieron a hacer lo mismo, y llenaron la Alameda de bombas lacrimógenas excesivamente. En ese instante había guardado la cámara por un momento, y salió de un restaurant una pareja con una bebé algo mayor de un año, el padre no pudo seguir avanzando y se pone a vomitar al lado del coche entre medio del cerco de lacrimógenas. Nosotras no dudamos en correr a ayudarlo y empujamos juntos los tres el coche de la guagua, mientras la madre corría atrás unas tres cuadras hasta que salimos de las lacrimógenas, le pasamos un pedazo de limón a él que nos agradeció y nos devolvimos a la Alameda. Yo no pude filmar, tal vez si lo hubiese hecho las imágenes hubiesen dado la vuelta al mundo, o posiblemente la niña hubiese muerto de un paro cardiaco, mis dos manos eran necesarias para sacarlos de ahí por que sus padres no tenían fuerzas, y no me arrepiento, fue la mejor decisión, creo que una de las mejores que he tomado en mi vida. Estoy segura que esos padres que ni siquiera sé que opinan de las manifestaciones, nunca nos olvidarán y que su hija le contará esta historia a sus hijos y nietos, aunque no puedo negar que a lo menos hubiese querido saber el nombre de esa pequeña de rosado que no entendía nada de lo que ocurría, la verdad no se me ocurrió preguntar porque todo fue muy rápido, pero sin duda esta fue una de las cosas más nobles que he hecho y creo que Claudia se sintió tan bien como yo.
Descansamos un poco, comimos algo de limón para despejar nuestras vías respiratorias o a lo menos tener esa sensación y no tardó el llegar el guanaco con su agua lacrimógena y la micro, de la que bajaron unos treinta pacos, quienes de inmediato comenzaron a confrontarnos, no sólo a nosotras dos, sino a unas cincuenta personas que había en esa esquina. Los gritos y consignas iban y venían, sobre todo cuando comienzan a darnos empujones, y pegarnos con sus bastones retráctiles que remplazan a las antiguas lumas que utilizaban en la dictadura.
-          Avancen, avancen- nos gritaban prepotentemente, mientras nos empujaban y amenazaban a bastonazos
-          Asesinos- les gritábamos a coro- entre los improperios que iban y venían
-          Avance- me dijo un paco empujándome-
-          ¡no me empuje¡- le grite y encendí la cámara enfocándole la cara como pude
-          Estoy trabajando- me contestó con la misma prepotencia
-          Yo también- respondí y avanzó a empujar a un niño de unos trece o catorce años
-          ¡No lo empuje¡ - le grite, él miró la cámara y lo dejó de hacer, pero se hizo el loco y lo repitió nuevamente
-          ¡por qué lo empuja! – le grite – suéltelo
En ese momento comenzaron a enfrentarlo las mujeres de las organizaciones de Derechos Humanos por empujar al niño. Nosotras con Claudia seguíamos metidas entre los pacos y la multitud, ella  me cubría la espalda y yo filmaba, los zamarreones y bastonazos que los pacos le daban ala gente, aunque la cámara se movía para todos lados. Por un momento logramos avanzar y ellos se acordonaron en la vereda, realmente eran muchos, pero nosotros desarmados y valientes. Mientras cantábamos:
-          Son los mismos que torturaban cuando estaba Pinochet
Muchas personas, sobre todo mujeres los enfrentaban cara a cara:
-          ¿por qué me pegai paco culiado?- se defendía una joven.
Al rato comenzaron los empujones, bastonazos y zamarreones nuevamente y comenzaron a detener personas, a nosotras no nos hicieron nada, a pesar de encontrarnos ente toda la trifulca, y tironear a los detenidos como sea para que no se los llevaran.
-          Di tu nombre – les decíamos, últimamente esa se volvió una costumbre, en la dictadura gritaban los RUN, me imagino que lo hacían por que muchos no usaban sus verdaderos nombres.
De repente tiraron entremedio de todos una bomba lacrimógena para poder llevarse a los detenidos sin nuestra intervención y tuve que correr, incluso con algunas arcadas.
Porteriormente cruzamos la Alameda para ver que ocurría, había otra trifulca, pero con los “ninyas” esta vez, uno trató de atropellar a las personas
-          Tómenle la patente a la moto- gritaba desesperadamente un joven mientras intentábamos retenerlo
Yo alcancé a registrar la placa del vehículo, pero no el intento de atropello, pero aunque nos seguían atacando no arrancamos, claramente el manifestante chileno ha perdido el miedo y ya no arranca solamente, sino que también se defiende, lo que es legítimo, ellos están armados y nosotros no, por lo tanto se podría tratar de legítima defensa perfectamente, si se trata de hablar en términos jurídicos.
Un paco se me acercó y me pidió que avanzara, yo le dije que no, por su puesto sus modales no fueron muy dulces ni caballerosos. A los cinco minutos volvió y yo encendí mi cámara:
-          Avance- me gritó – avance¡
-          ¿cuál es el problema?- le pregunté
-          Avance
-          Cual es el problema – reiteré
-          Avance
-          ¿dígame que delito cometí? – le respondí en tono desafiante
-          Avance
-          Dígame que delito cometí y yo avanzo – no me dijo nada más y se fue, obviamente yo no estaba cometiendo ningún delito al estar parada en la vereda. Rápida mente pasó otro ninya casi roseándome los pies con su moto – me vay a atropellar? – le grité – él siguió su camino.
Después de eso nos mojó el guanaco, y yo me pegué muy fuerte en la nariz, me parece que con la cámara. Tuve morado varios días, incluso mi mamá me dijo que me había fracturado el tabique, pero aunque aun me duele, creo que ella está exagerando y ya no tengo morado.
Claudia me acompañó un rato, y después me fui a casa, cansada, con la nariz morada, pero muy feliz por haber luchado por mi pueblo.

Sandra Beltrami

Agradecimientos a Claudia Gómez.



sábado, 7 de julio de 2012

ES DIFÍCL SER MUJER Y PROTESTAR: MARCHA NO AL LUCRO 28 DE JUNIO 2012


Es difícil ser mujer e ir a las protestas, sobre todo cuando ya bordeas los treinta y tienes una familia construida o eso intentas de hacer. Hijos que van al liceo, -hijas en mi caso- un examen de grado que rendir para “pronto” titularme de abogado – lo digo de esta forma por que en Chile ésta es una carrera extremadamente larga y burocrática-, en la que te encuentras más de cinco años pagando universidad privada, por eso sigo siendo arrendataria y aun no tengo casa propia, problemas familiares, maritales, trabajo, Transantiago (un horriblemente indigno sistema de transporte que nos lleva de un punto a otro de Santiago -que es bastante grande- como si fuéramos borregos), deudas con una tasa de interés altísima y usurera, etc.
Claramente es más fácil aunque no sé si más agradable, quedarse en la casa y en los “ratos libres” que aun no sé cuales son, es decir en los momentos en que la mayoría los hombres se sacan los zapatos y se sientan en el sillón del living o se tiran en la cama a ver tele; uno se preocupa de limpiar la cocina, el baño, cambiar las sabanas, meter la ropa a la lavadora, bañar a las niñas peinarlas, ver que tengan su mochila lista para el colegio, que hagan las tareas y ayudarlas, ir a la reunión de apoderados, etc. En este mismo instante, me tuve que parar y dejar de escribir en el computador para ir a poner el programa de centrifugado de la lavadora, pues el ser mujer y además vivir en esta sociedad me tiene en un estado de estrés constante y sé que somos muchas. Y nunca falta quien te critica por que necesites estar un rato tranquila en internet o hacer algo para ti, con mayor razón si esto es protestar. Lo positivo, es que cuando la familia de mi marido y la mía, aunque están en desacuerdo en muchas cosas, sí  ésta concuerda con las reivindicaciones populares como la mayoría de los chilenos, y prácticamente se “pelean” para cuidar a las niñas y  así nosotros dos pudiésemos salir a la calle a ejercer nuestro derecho a petición. Aun así es complicado y siempre hay que depender de terceras personas y sus tiempos y decisiones.
Llevamos un año saliendo a la calle y movilizándonos de noche y de día, me refiero enfrentándonos con carabineros en los caceroleos luego de ser injustamente atacados por ellos en masivas manifestaciones pacíficas nocturnas, como en la Plaza Brasil por ejemplo, y nos han pasado varias cosas, así como hemos hecho otras tantas, pero hoy pasaré a relatar la experiencia de la última protesta estudiantil realizada el 28 de junio de 2012.
Entre todo lo que ha ocurrido durante este tiempo, fue crear un canal de Televisión digital, lo que implica filmar las protestas y luego subirlas a internet. Ese fue un proceso muy largo por que ninguno tenía conocimientos audiovisuales o muy pocos, bueno, en otro momento lo contaré.
Nos levantamos temprano como cada día de protesta estudiantil, las niñas se quedaron a dormir donde mi madre que vive en Providencia y en general es un lugar bastante tranquilo en relación a la exposición a los gases lacrimógenos nocturnos que se sienten en algunas ocasiones, por lo tanto con respecto a eso ese es el lugar más seguro para ellas durante esos días.
Salimos de la casa muy abrigados, y llegamos a pesar del apuro algo atrasados por que me detuve en un local a comprar un par de limones con el fin de atenuar los efectos de los gases lacrimógenos. Últimamente los pacos habían utilizado poco gas, pero sí mucha agua tóxica del guanaco, y aumentaron su contingente policial enormemente sobre todo en relación a la cantidad de piquetes de fuerzas especiales, incluyeron una gran dotación de carabineros en motos y mujeres entre ellos y entre las fuerzas especiales o policía política como se les conoce menos popularmente. No existía duda, un cambio en el modus operandi de la policía represiva y que éste es parte de una estrategia y no una casualidad, pues al igual que el movimiento estudiantil ellos también se organizan.
Cuando llegamos a Plaza Italia, el final de la marcha iba saliendo prácticamente del lugar, había mucha gente que no se podía contar simplemente con los dedos de las manos, pero sin duda era una marcha multitudinaria como las del año pasado.
La intendencia la había autorizado, incluso lo hizo en relación al paso por el Palacio Presidencial, cosa rara, hasta sospechosa para mi, pues nunca o rara vez lo permiten y siempre está todo cercado a su alrededor. El conflicto estudiantil en este momento salió en la prensa casi toda la semana, en relación a un informe que el gobierno no quería revelar y hacer público que es lo correspondiente, evacuado por una de las comisiones investigadoras de la Cámara de Diputados, en el que sale a la luz la gran cantidad de utilidades percibidas por universidades privadas de este país en forma ilegal, en aquella lista hay un abultado número de universidades y solamente son pocas las que no lucran con la educación sino que reinvierten sus ganancias en mejorar las mismas casas de estudios como es el caso de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y Arcis, entre otras pocas. Por esa razón esta marcha tuvo mucha más fuerza y también pudimos ver posteriormente que la defensa del capital de los grandes empresarios fue mucho mayor, a través de la desmedida represión policial.
Nos tratamos de adelantar lo más que pudimos, como siempre había muchos letreros, lienzos de universitarios y secundarios, jóvenes disfrazados y prensa de todas partes del mundo. Pero en realidad avanzamos poco, pues era difícil caminar entre tanta gente. Al llegar casi a la calle Portugal, un gran contingente policial lanzó una enorme cantidad de bombas lacrimógenas en contra de la marcha que avanzaba pacíficamente por La Alameda, no había jóvenes encapuchados ni medió provocación alguna de parte de nosotros los manifestantes. Todos comenzaron a correr, nosotros a pesar de no tener máscaras antigases –que nos hacen mucha falta- tratamos de permanecer en el lugar para poder realizar los registros fílmicos, pero llegó un momento en que nos empezamos a ahogar con el gas lacrimógeno y también nos alejamos un poco. Aun así el espíritu de lucha del pueblo que se manifestaba persistía, y la gran mayoría una vez que se disipó en algo el gas, o por lo menos era respirable sin morir asfixiado ni de un paro cario respiratorio, retomamos la marcha y seguimos marchando por la Alameda, para pasar por “La Moneda” y luego llegar al acto central que consistía en un acto cultural en que los dirigentes darían sus discursos, como Camila Vallejo, Gabriel Boric, Eloísa González, ente otros y además varios artistas como el cantautor Manuel García cantaría sus temas que muchas veces fueron coreados entre las bombas lacrimógenas.
-          Todos a la moneda cabros ¡¡¡¡¡- gritábamos muchos, tal vez la mayoría y seguimos marchando.
Aunque el transcurso por la avenida principal se tornó un poco más tranquilo por un rato, en verdad no muy largo, los ataques de carabineros con el carro lanzaaguas, eran tres o cuatro no lo recuerdo, lanzagases, bombas lacrimógenas y todo. Se tornaron muy violentos a fuera de la Moneda y unas cuadras más abajo. Ésta estaba cercada con vallas para que no pasáramos, al igual que la Plaza de la Ciudadanía que está en frente, la idea era además que no tuviésemos por donde escapar. Aunque sabemos que la represión generalmente se efectúa en contra la masa inocente y pacífica de manifestantes, muchas veces ésta se ofusca ante tanta injusticia y reacciona de diversas formas, y más allá que si uno esté de acuerdo o no, o que hay ciertos límites que dejan de ser parte de una manifestación ciudadana, también creo que todas las reacciones populares o en su gran mayoría son parte de la responsabilidad del Estado de Chile, que lo único que hace es criminalizar pero no actúa democráticamente ni escucha a su pueblo, por lo tanto si solucionara el problema estructural de la educación tal como lo pedimos sin instaurar sólo maquillajes al sistema que es lo que ha hecho hasta ahora, nada de ésto ocurriría. Aunque la mayoría votó por Piñera (yo me tuve que sumar a ellos por que vivimos en “democracia”, pues yo no voté por él ni tampoco por la Concertación que en algunas partes del mundo creen que fue tan buena), ellos deben asumir su derrota política y poner en práctica el mandato del pueblo, ese es su deber aunque su ideología propugne todo lo contrario a las demandas ciudadanas.
Tratando de filmar todo lo posible, entre los gases, arrancando a veces, en fin, todo lo que puedan imaginar, mi marido se encontró con Javier, un Alumno egresado de la Universidad en que trabajamos ambos, a quien una vez él sacó de la cárcel en un control de detención por que fue arrestado injustamente en una protesta por carabineros. Los pacos, estaban evacuando la Universidad y las autoridades decidieron hacerlo por la seguridad de los alumnos por una puerta lateral, Javier pocos segundos después de salir fue golpeado con el bastón retráctil de un paco de fuerzas especiales, y él una vez estando en el suelo le pegó una patada en la rodilla para defenderse. Por eso lo detuvieron y lo querían condenar, pero salió con una medida alternativa y el juez decretó algunas medidas cautelares algo ridículas como que no se pudiese acercar a la comisaría, lo que le impedía que fuese a buscar su mochila y demás efectos personales que estaban allí a causa de la detención.
Él estuvo con nosotros todo el rato y pareció interesarse por nuestras filmaciones, generalmente cuando uno realiza registros audiovisuales y se encuentra con personas éstas se aburren y se van rápidamente, o uno debe correr para realizar alguna toma sobre lo que está ocurriendo y no puede seguir hablando con esa persona.
En un momento estaba parada en una esquina, para ser honesta no recuerdo cual, pero por la Alameda un par de cuadras más abajo del Palacio de Gobierno y el zorrillo nos rodeo por todos lados, yo evité arrancar lo más que pude para poder realizar buenos registros audiovisuales, pues nos interesa que en todo el mundo se conozca la injusticia que vivimos en Chile, incluso había un grupo musical que tocaba una especie de batucada con bombos, trompetas y otros instrumentos musicales. Nos escondimos todos juntos detrás de un kiosco de diarios que estaba cerrado, generalmente cierran todo el comercio cercano a la ruta por donde pasarán las marchas, pero nos rodeo el zorrillo tirando gas lacrimógeno por todas partes. Menos mal no tan ahogada pude correr hacia una calle junto al grupo musical y ellos comenzaron a cantar y a tocar sus instrumentos devolviéndose hacia la Alameda. Después supe que casualmente mi hermana menor que está en primer año de universidad también se escondió detrás del mismo kiosco, pero entre tanto caos nunca nos vimos.
Llamé a mi marido por celular para saber donde estaba, me contestó que en el bandejón central de la Alameda con Javier y me hacían señas pero yo no los veía.
-          Quédate ahí te vamos a buscar- me dijo o eso entendí por lo menos. Pero se demoraban mucho, en esos momentos hay que ser muy rápido para todo.
En ese instante, un grupo de encapuchados trató de saquear una farmacia y conversamos algunas personas sobre si estábamos de acuerdo o no, miré hacia un costado y en la esquina de la calle San Martín con La Alameda había un guanaco esperando el momento exacto para reprimirlos. Entra las personas que hablábamos sobre el tema habían unan chicas menores de edad, tal vez tendrían unos quince años. Los jóvenes encapuchados tiraron piedras hacia la cortina de la farmacia y nos revotaban a nosotras, yo cubrí a las chicas e inmediatamente se acercó el guanaco a reprimirlos, obviamente, aunque nosotras estábamos simplemente paradas en una esquina también nos mojaría por que tiene dos chorros con los que lanza mucha agua y los puede manejar en forma independiente. Podría haber corrido, eso era lo más inteligente, pero pensé en mis hijas y en que harían ellas solas en esa situación, obviamente no tendrían idea. Nos pusimos las tres en un surco y yo abrí mi gran paraguas negro, lo afirmamos entre dos refugiándonos en él mientras una de las niñas intentaba abrir el suyo que estaba atascado. En ese momento el guanaco nos mojó sin piedad, indignamente sin parar, ni dejar movernos por la enorme presión de agua. El paraguas se daba vueltas, menos mal la otra chica logró abril el suyo, una se puso a llorar de la desesperación por que no nos dejaban de mojar y con esa agua tóxica nos ardía todo el cuerpo.
-          Afirmen los  paraguas y pongan la cara hacia la muralla- les dije casi ordenándoselo, en ese momento la diferencia de edad y experiencia implica una especie de jerarquía – que no les mojen la cara – el resto del cuerpo ya estaba mojado, hasta la ropa interior.
-          Por qué no hacen esto, son unos perros –dijo una rompiendo en llanto
-          No hacíamos nada malo
Por un segundo cesó el agua y se acercó el piquete, un paco movió mi paraguas que estaba algo roto, debe haber sido buena calidad por que no sé como resistió. Y nos miró
-          No nos puede llevar- le gritó la niña que lloraba- no estamos haciendo nada malo¡
Luego él se fue.
-          Créeme que sí pueden, le dije.
-          ¿Pero como?
-          No es que la ley lo permita, por que hasta ahora no es así, pero lo hacen igual. Créeme, yo varias veces he sacado detenidos de las comisarías, soy egresada de derecho.
Luego el guanaco se fue, y cada una corrió a donde tenía que ir, apenas nos despedimos por la adrenalina, pero yo me sentí bien por ayudarlas aunque quedé muy mojada y hacía mucho frio.
Crucé y mi marido y Javier me esperaban.
-          Pensé que te llevarían, me extrañó que no corrieras
Después mi marido con Javier siguieron hasta el acto, yo me fui a cambiar de ropa por que después tenía que ir a trabajar, la Universidad se adhirió al paro pero solo hasta las tres. Además teníamos que ver si habían alumnos detenidos para ira recobrar su libertad.
A Carlos y Javier les costó llegar hasta el acto, ya se habían ido los dirigentes y los artistas principales. Aun así los pacos siguieron reprimiendo incluso mojaron el escenario y los equipos de amplificación que utilizan para el acto central.
Yo después volví a buscarlos y con Carlos nos fuimos juntos al trabajo, aunque me había secado el pelo y cambiado la ropa, me dolían los oídos y los tenía tapados, también se me partieron los labios con las lacrimógenas, pero eso me ocurre siempre.
Cuando caminaba hacia mi casa mojada, morada por el frio y algo mareada, la gente me ofrecía ayuda y me daban fuerzas, gritándome cosas a favor de los estudiantes, eso me hizo sentir muy bien por que demuestra que somos una gran mayoría que estamos de acuerdo por cambiar la educación y nuestra sociedad.
En la noche vimos las noticias, nos enteramos que hubo más de 400 detenidos- por suerte ninguno de la Universidad-  y que las comisarías estaban colapsadas, sobre todo la Tercera de Santiago.  También supimos las cifras oficiales: carabineros dijo que asistieron treinta mil personas y en todo el mundo que a la manifestación fueron ciento cincuenta mil en Santiago y muchos miles más en regiones, incluso en lugares que nunca se movilizan como San Antonio. Escuchamos las declaraciones de la intendenta y del Ministro del Interior, que nos hizo pensar que toda esta represión fue parte de un inescrupuloso plan para darle más celeridad al proyecto de ley que se tramita, que pretende penalizar las protestas.

Sandra Beltrami.




jueves, 21 de junio de 2012

PRIMER CAPÍTULO: HIDROAYSÉN


Era un día nublado del año 2011, en Santiago la capital de Chile. No recuerdo la fecha, pero me parece que fue en el mes de abril. Esa noche algunas organizaciones ecologistas habían convocado a una protesta por internet, era la segunda de esa semana. Aunque desde hace años que fuimos muchos los que nos organizamos y planteamos cambios, nada parecería en realidad viable en relación al poco apoyo popular que tenían las organizaciones sociales y políticas no ligadas al poder central. Parecíamos solos en una incansable lucha sorda e inútil, pero un día todo cambio.
Recuerdo que era un día viernes y no sé que hice anteriormente. Algunos amigos se reunieron en la universidad para ir a protestar, en los últimos años las protestas tenían una convocatoria cercana a las tres mil personas en general y nunca había nada novedoso por que no le hacíamos ni siquiera pequeños rasguños al sistema político.
Me dirigí al punto de encuentro “Plaza Italia”, lugar emblemático en donde se celebran los triunfos en el fútbol y se protesta. Al llegar no encontré a mis amigos que venían de la universidad, Jonathan y Laly una  pareja más joven que yo a quienes aprecio mucho, pues no creo que la diferencia de edad sea un obstáculo para poder realizar vínculos de amistad profundos, ella decía que yo era su “mamá” de la universidad y aunque no me creo tan vieja (tengo 30 años), acepté el “título” con cariño.
A las 18:30 Plaza Italia estaba repleta de gente, no se podía avanzar de un lugar a otro, nunca vi algo así, era increíble, Chile estaba despertando. Traté de caminar para juntarme con mis amigos pero era imposible encontrarlos a pesar de que nos coordinábamos por el celular. Después de un rato la movilización comenzó a avanzar por la calle más importante del país “la Alameda”, muy lentamente debido a la aglomeración de gente y a las vallas colocadas por las autoridades que nos juntaban aun más unos con otros, la idea del gobierno era que avanzáramos por la vereda norte solamente y que por la sur pasaran los vehículos, pero no fue posible, pues pacíficamente sacamos las vallas que dividían las dos pistas de la avenida y pasamos para el otro lado. De repente me encontré con un compañero de la universidad, la verdad no recordaba su nombre pero era simpático, él también buscaba a sus amigos, pero no los encontró a todos, sólo a uno. A la altura del Diego Portales más o menos –importante edificio estatal símbolo de la dictadura militar de Pinochet- se comunicó conmigo mi amiga, Karina que me veía desde la vereda de enfrente, pero los carabineros –en adelante “Pacos”- no la dejaban sumarse a la marcha. Este compañero con quien me encontré que ahora recuerdo que se llamaba Hans me ayudó a buscarla con su amigo, mientras ella gritaba a los pacos y yo escuchaba todo por el celular:
-          ¡déjeme pasar! –gritaba con una voz muy chillona y algo histérica- ¡este es mi derecho, no puede impedirme pasar!!!! – luego le dice a unos fotógrafos de la prensa que estaban parados ahí - ¿me ayudas a saltar?- ellos la ayudaron a saltar las vallas y corrió a donde estábamos nosotros.
Nos dimos un fuerte abrazo, pues aunque no nos conocíamos desde hace mucho nos hicimos buenas amigas.
-          Qué bueno que te encontré – me dijo- me costó mucho, hay mucha gente y todo está rodeado de pacos
Eso último que dijo es lo que yo no había visto, pero no era difícil de imaginar.
Ya era de noche y todos gritábamos y saltábamos a la vez unas 70 mil personas “el que no salta es Piñera,…el que no salta es Piñera….”, en otros tiempos se gritaba “el que no salta es Pinochet…” que evidente no es lo mismo pero sí parte de su continuidad. Era una catarsis masiva y espontánea después de tantas décadas de sufrimiento y silencio como sociedad.
-Saquémonos una foto- le dije a Karina- para la prosperidad, este es un momento histórico. – y nos sacamos una fotografía con mi celular. También logré filmar unos segundos efusivos con muy mala resolución. Esto era memorable.
Pero después de marchar lentamente por la Alameda  durante casi una hora, no pudimos seguir avanzando y nos quedamos atascados en la Alameda con la calle Portugal. Nos acercamos a ver qué ocurría, que no era muy difícil de preveer: tres carros lanzaaguas –en adelante guanacos- dos carros lanzagases –en adelante zorrillos – un enorme piquete de pacos, y muchos buses policiales (de aquellos que se utilizan para las detenciones masivas –en adelante micros de pacos- todos verde oscuro, o más bien dicho verde paco. Nos colocamos al frente de los vehículos policiales represivos, a unos siete metros de ellos. Nos habían impedido completamente el paso, nuestra intención era avanzar hasta el Palacio de la Moneda y gritarle a Sebastián Piñera en su cara sobre nuestra oposición a toda la mierda que desde hace mucho ocurre en nuestro país, pero era imposible llegar hasta allá.
Poco a poco el guanaco comenzó a lanzar provocativos y pequeños chorros de agua a la masa con el fin de asustarnos, siempre hacía lo mismo y la reacción generalizada era que la gente corría o se empezaba a ir por temor, pero esta masa humana no tenía miedo, era distinta, más joven y renovada. Nos sentamos en el suelo y levantamos las manos en signo de paz demostrando estar desarmados, fuimos setenta mil personas sentadas en la Alameda gritando y cantando “no nos moverán….somos muchos más”, y finalmente cuando los chorros de agua del guanaco eran cada vez más mayores “paco maraco, pelea sin guanaco”.
Mi amiga Karina comenzó a entrar en pánico, estábamos muy cerca del guanaco y yo quería acercarme cada vez más, pero ella tenía mucho miedo y éste se comenzó a hacer irresistible para ella. Era peligroso lo que estábamos haciendo y su madre había  enviudado hace poco, tal vés estaba más sensible o no quería producirle un dolor a su mamá, como sea la situación le dije que se fuera y que no se preocupara por mí, que yo estaría bien. Nos dimos un abrazo fuerte y se fue. Es difícil ser valiente y no todos tienen por qué serlo. Me había quedado sola, Hans también se nos había perdido y no nos dimos cuenta. La represión comenzaría en cualquier momento porque a los pacos en cualquier minuto les darían la orden del Ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter de reprimirnos con todas sus fuerzas. Debo reconocer que también tuve miedo, sobre todo porque estaba sola. Me paré del suelo y caminé hacia la izquierda, es decir me acerqué a la estación del Metro de la Universidad Católica, pensando que ese sería el único lugar por donde podría arrancar hacia alguna calle, pero aún así estaba a menos de diez metros de los pacos. Miré a mi alrededor y lo único que veía era mucha gente y pacos, estratégicamente no habría por donde salir cuando comenzara la represión policial, no un lugar expedito al menos. Estaba en eso cuando, me encuentro con mis compañeros Jonathan y Laly, los abrasé y me dio demasiada felicidad verlos.
-          ¿cómo me encontraron? –les pregunté
-          Cuando pasábamos para acá nos cruzamos con la Karina que se iba a su casa y nos dijo que estabas aquí.
En ese instante el guanaco comenzó a mojar sin piedad a muchas de las personas que estaban sentadas en el suelo, el problema que tiene el agua de ese vehículo es que le echan un producto químico lacrimógeno que además de producir una fuerte congestión nasal y bronquial, también te impide ver por un rato si te llega en la cara o cerca de ella. Por eso nosotros nos pusimos de espalda para que no nos llegara agua en el rostro. Increíblemente, a pesar de eso las personas no se movían y seguían cantando los mismos gritos cuando lo usual es que ellas corran a toda velocidad cuando moja el guanaco. Entonces, los pacos desesperados sin saber cómo disuadir esta manifestación pacífica, comenzaron a lanzar bombas lacrimógenas entre la aglomerada multitud que aun seguía sentada en el suelo con las manos en alto.
-          ¡No se muevan! - gritábamos todos para que las personas no arrancaran, ya que muchos comenzaron a pararse y a tratar de salir.
Pero, fueron tantas las bombas lacrimógenas que lanzaron  entre la multitud, que el aire se hizo asfixiante y nosotros también tuvimos que avanzar junto con la masa que estaba aterrada por no poder respirar, ver ni huir. No podíamos caminar, lo más cercano era la estación del metro que estaba cerrada con una enorme reja que la hacía parecer una fortaleza, la única opción era subir una escalera que no sabíamos a donde nos llevaba. En un momento miré hacia atrás y vi a mis amigos por última vez, me aferré a un limón que andaba trayendo que un mínimo e insignificante alivio me producía y con mi otra mano intentaba afirmar mi cartera. Mi sistema respiratorio estaba completamente colapsado, mi corazón palpitaba fuertemente, miré hacia atrás y mis amigos ya no estaban. Traté de seguir caminando, pero pisaba otros pies de gente que se encontraba tanto o más asfixiada que yo, me tuve que afirmar de una persona que no conocía para no desvanecerme en el suelo. Sólo escuchaba mi corazón palpitar fuertemente, pensé en mis hijas me necesitan viva para que juntas después lucháramos por una sociedad mejor, sabía que si me desmayaba o si me daba un paro cardio respiratorio en ese momento nadie me ayudaría, no porque no quisieran, sino porque no tenían los medios para hacerlo entre tanto gas, probablemente moriría aplastada. ¡Ayúdame, ayúdame! Le dije a un joven que estaba a mi lado tomándolo del brazo, él me agarro fuerte del hombro, de repente pude abrir los ojos y me percaté de que él también lloraba de terror. Subimos unos diez peldaños de la desconocida escalera, lo que nos trajo algo de aire fresco, todos respiramos profundamente a la vez y eso nos dio fuerza para seguir, pero aun estábamos desesperados por la falta de oxígeno. Muchas personas se comenzaron a lanzar escalera abajo, eran unos tres metros, yo recordé la esguince crónica que padezco en mi pie derecho, lo que me impediría seguir arrancando. Observé el final de la escalera y vi una gruesa reja negra con púas que muchos saltaban, ellos eran más jóvenes que yo y no me creí capaz de hacerlo. Entonces junto con unas diez personas, hice algo que jamás imaginaría, que según yo hacían los delincuentes y no los estudiantes como yo: pateamos la reja hasta romperla y abrirla para poder arrancar.
Muchas personas corrimos por una desconocida azotea de un edificio, los pacos al ver que huíamos nos tiraron bombas hacia la azotea con sus bazucas especiales para lacrimógenas. Yo que apenas respiraba solo corrí, hasta encontrar la salida que tenía otra reja, pero un grandulón se encargó de romperla. Llegué a una plaza en medio de un condominio sin poder seguir corriendo, el cansancio me había abatido, no podía moverme. Me apoyé en la muralla de un edificio mientras las personas corrían arrancando del piquete, del guanaco, el zorrillo y sobre todo las lacrimógenas que caían desde gran altura en forma sorpresiva. En eso me dieron muchas ganas de hacer pipi, una chica se acercó y me comentó que ella podía taparme con su abrigo, a mi me dio mucha vergüenza, pero efectivamente no tenía más alternativa. En ese momento apareció el piquete y la niña del abrigo arrancó, yo me aferré a la muralla y no me vieron, o tal vez me ignoraron.
Al rato me llamaron mis compañeros Jonathan y Laly, estaban escondidos en un departamento en el mismo condominio, así que ahí pude hacer pipí y tomar algo de agua.
Cuando subíamos por la escalera ellos se lanzaron para abajo y ayudaron a un niño de cinco años a escapar con sus padres, por eso les abrieron la puerta en ese departamento. Laly al tirarse escalera abajo se fracturó el pie y cojeaba. Aun así caminamos por las calles laterales que estaban repletas de barricadas, pero cuando creíamos que todo se había terminado nos dimos cuenta de que la mayoría de los manifestantes estábamos en el frontis de la Moneda  emplazando a Piñera. Al rato nos reprimieron con el zorrillo y nos escondimos en una pizzería, ya que Laly no podía correr y no era justo abandonarla al medio de la adversidad.

sábado, 12 de mayo de 2012

Critica a la Ley Hinzpeter: quieren que dejemos de ser ciudadanos para volver a ser súbditos.


Critica a la Ley Hinzpeter: quieren que dejemos de ser ciudadanos para volver a ser súbditos.

Por
Sandra Beltrami
Egresada de Derecho Universidad ARCIS


El proyecto de ley que fortalece el resguardo del orden público, más conocida como ley Hinzpeter, crea nuevos delitos que no deben ser tipificados como tal en ningún país que se jacte de ser democrático. Esta forma de criminalización de hechos que en la realidad no son constitutivos de delito, pero que pretenden penalizar con presidio menor en su grado medio (de 341 días a 3 años), solamente responde a la necesidad del gobierno como defensor del sistema capitalista de evitar cualquier conducta que signifique un peligro para el poder político y económico que actualmente detentan en Chile pequeños grupos de poder constituido principalmente por empresarios nacionales y transnacionales, y políticos a quienes no les conviene que la educación sea gratuita, ni que se ciudadanice cualquier tipo de demanda popular y mucho menos el mismo Estado. Para ellos mantener este sistema perverso tal cual está y realizar cualquier cambio dentro de las limitaciones que éste mismo impone para su sobrevivencia, sin ni siquiera rosar superficialmente su estructura es el ideal por el que luchan.
El aparato del Estado es el que actualmente los sirve, por lo tanto deberán usarlo para mantener una sociedad inamovible utilizando represivamente toda su maquinaria judicial y policial si es necesario, vulnerando incluso los Derechos Humanos, que como ya hemos comprobado para ellos no tienen una real importancia que vaya más allá de la imagen internacional.
La tipificación de conductas y hechos de los que los movimientos sociales en general se han valido en sus luchas desde el comienzo de la historia de las revoluciones, significa un enorme retroceso político, social y humano, que nos convertiría en una especie de súbditos que han perdido su libertad de expresión, reunión y petición, y no en ciudadanos, es decir  retrotrayéndonos al siglo XVII al menos.

A continuación mencionaré algunas modificaciones que propone este proyecto de ley:
·         Se eliminarán las multas dispuestas en el artículo 262 del Código Penal, para aplicar una pena privativa de libertad por atentados a la autoridad. Es decir, se sanciona con cárcel a las personas que agredan a carabineros en las movilizaciones. Carabineros nos ataca con armamento químico principalmente (gases y agua lacrimógena) que aunque el estado no lo reconozca, todos sabemos que dañan nuestra salud y numerosos estudios lo han demostrado en distintas partes del mundo; en ocasiones ya no tan aisladas con balines, usualmente nos pegan con lumas; todo esto significa un despliegue de fuerza en contra de su propio pueblo en forma cruel, desproporcionada y abusiva, puesto que en reiteradas ocasiones se han formalizado por maltrato de obra a carabineros a personas que le han pegado un manotón a un uniformado y que si se aprueba esta ley podrían estar hasta 3 años en la cárcel.
·         Reemplaza el tipo penal del delito de desórdenes públicos por la creación de una nueva figura penal sancionada con la pena de presidio menor en su grado medio (desde 541 días hasta 3 años) a los que participen o hayan incitado, promovido o fomentado, desórdenes o cualquier acto de fuerza o violencia que implique Paralizar o interrumpir algún servicio público, lo que incluye al de transporte por lo tanto aplicarán pena de cárcel por hacer protestas que paralicen el Transantiago o el metro por ejemplo; Invadir, ocupar o saquearviviendas, oficinas, establecimientos comerciales, religiosos o cualquier otro, sea público, privado o municipal. Este último artículo tipifica cualquier tipo de “tomas”, ya sea colegios, universidades o cualquier otra se sancionarán con cárcel.Impedir o alterar la libre circulación de personas o vehículos por puentes, calles, caminos u otros bienes de uso público semejantes, es decir cualquier marcha o protesta no autorizada que implique caminar por las calles se penalizará hasta por 3 años de presidio.
Además, cuando la norma dispone presidio en contra de los que “participen o hayan incitado, promovido o fomentado, desórdenes o cualquier acto de fuerza o violencia” está en el fondo penalizando las convocatorias a movilizaciones, la creación de grupos en facebook, eventos, videos o cualquier forma de “incitar, promover o fomentar” las manifestaciones y además sancionan al que “participe” es decir que criminaliza el simple hecho de asistir a una movilización, vulnerando el derecho a reunión (artículo 19 nº 13 de la Constitución Política) y a petición ambos derechos humanos son violados en un mismo precepto legal dentro de este proyecto.
Se intentará aplicar la pena superior en los casos de atentados en contra la autoridad, o si el imputado no está a rostro descubierto o utiliza algún elemento que dificulte o retarde su identificación. Esto puede significar, que se podría acusar a un manifestante de ocultamiento de su identidad por usar lentes oscuros, ponerse un pañuelo en la boca para protegerse de los gases lacrimógenos, un gorro, disfraces, pelucas, etc. Esta norma jurídica, además de ser arbitraria y absurda por pretender regular incluso el vestuario de los manifestantes, permite que una persona sea detenida, formalizada y condenada con pena de presidio por cualquiera de los hechos que señalo anteriormente, situación similar a la de la derogada ley de detención por sospecha que pretende ser revivida, aumentada y corregida.
·         En la modificación que se realiza a la ley de control de armas, además de mencionar a los artefactos incendiarios y químicos, el proyecto de ley posteriormente señala “…u otros capaces de producir daño a las personas o a la propiedad”. Cualquier “elemento o artefacto” en algún momento podría tener la facultad de causar daño a las personas o la propiedad sin ser un arma, por ejemplo una piedra que se le tire al carro lanzaaguas no es un arma, y en ese acto no causa daño a las personas ni a la propiedad –con suerte un pequeño abollón-. La crítica que pretendo realizar en relación a este punto no es sobre si es correcto o no apedrear los vehículos policiales a pesar de que en usualmente los manifestantes lanzan pedradas a carabineros como forma de autodefensa o para frustrar detenciones arbitrarias ejecutadas por las fuerzas policiales durante las movilizaciones, aun así considero que esa es más bien una discusión ideológica que jurídica, por lo tanto, me interesa en este momento puntualizar en que el hecho punible en este caso no es el resultado de la acción típica, es decir, no se condena a una persona por las lesiones causadas en otra persona con una piedra, por ejemplo, sino que se tipifica la sola utilización de la piedra como un delito, o sea, va a ser delito tomar una piedra y lanzársela a un carabinero sin importar el resultado, sin importar si la piedra le hizo daño o no al carabinero implicado o si la persona que la lanzó dio en el blanco o no, y si lo hizo para defenderse o para defender a otra persona de los abusos de autoridad - que son cada vez más frecuentes-, ya que lo que el proyecto de ley tipifica es la “capacidad del elemento para causar daño a las personas o la propiedad”.
·         El proyecto de ley hace también modificaciones al Código Procesal Penal que permiten que el fiscal pueda interponer un recurso de apelación en contra de la sentencia que declara ilegal la detención, o deniega o revoca la prisión preventiva en ciertos casos vinculados principalmente con los delitos de atentado a la autoridad, esto quiere decir que cuando el Juzgado de Garantías deniegue o revoque la prisión preventiva por ejemplo, al interponer el fiscal dicho recurso el imputado seguirá detenido hasta que el tribunal superior resuelva el asunto controvertido ya sea que confirme la sentencia (libertad para el imputado) o la modifique. En Chile la sentencia que deniega o revoca la prisión preventiva en estos casos es inapelable. Si esto cambiara significaría que un manifestante por ejemplo, que es detenido arbitrariamente durante una protesta por defender a una persona del actuar abusivo de carabineros, en cuya audiencia de formalización se le imputa haber atentado contra la autoridad, por lo que el fiscal solicita al tribunal que decrete prisión preventiva, pero el juez de garantía al considerar que una persona que le pegó un manotón a un carabinero por defender a otra y así mismo no es un peligro para la sociedad deniega la solicitud de prisión preventiva, entonces el fiscal apela y el imputado deberá estar detenido hasta que se resuelva el recurso en la corte. 
Además el texto legislativo propuso realizar otras modificaciones al mismo código a la que el Presidente de la República indicó suprimir el numeral del artículo al que me voy a referir, pero aun así me parece grave que en Chile se inicien iniciativas de ley que pretendan violar el derecho a la libertad de emitir opinión y de informar sin censura previa (artículo 19 nº 12 Constitución Política de la República) en forma tan descarada agregando a las actuaciones que pueden realizar carabineros y la PDI sin orden previa, es decir sin orden judicial ni del fiscal del Ministerio Público una nueva que permitía a carabineros y la PDI “consignar la existencia y ubicación de fotografías, filmaciones, grabaciones y en general toda reproducción de imágenes, voces y sonidos”. Esta disposición legal pretendía censurar a los medios de comunicación social de todo tipo sobre todo a los más pequeños que son manejados por ciudadanos comunes y corrientes y no por empresas, vulnerando el derecho a la libertad de prensa e impidiendo la realización de muchas denuncias en contra de carabineros en las que actualmente se utiliza como único medio de prueba en  muchos casos registros fotográficos o fílmicos, cientos de estos que muestran fuertes imágenes de la represión policial en Chile han dado la vuelta al mundo a través de las redes sociales. La aplicación de esta norma le permitiría a las fuerzas de Orden y Seguridad Pública consignar cámaras filmadoras, fotográficas y celulares arbitrariamente durante las protestas sin necesitar orden de ningún tipo.

·         Para terminar, el proyecto de ley incluye en el listado de faltas que admiten detención, la cometida por aquel que contravenga las reglas que la autoridad dicte para conservar el orden público o evitar que se altere. Esta norma, no dice mucho en concreto, sino que más bien le da “chipe libre” a carabineros para efectuar detenciones arbitrarias por el solo ministerio de la ley, por lo tanto ninguna detención sería ilegal con tan grandes facultades policiales.

Como hemos constatado durante este tiempo, el abuso policial en Chile es pan de cada día de movilización, porque responde a una política de gobierno. La aprobación de este proyecto de ley aumenta en forma extremadamente represiva las facultades de carabineros y lo que es peor aun crea delitos en contra de los ciudadanos que luchamos por ejercer derechos que legítimamente nos corresponden. Hasta hoy este es un tema silencioso, pero nosotros los ciudadanos debemos luchar en contra la aprobación de este proyecto de ley que tiene carácter fascista, pues no podemos permitir que nuevamente se le dé manga ancha a los violadores de derechos humanos en Chile para que no podamos construir una sociedad más justa, democrática e igualitaria.